| CIOFS La Profesión |
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| Escrito por Hna. Martha Avila García OFS |
| Viernes, 28 de Mayo de 2010 03:08 |
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PRESIDENCIA DEL CONSEJO INTERNACIONAL DE LA OFS
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SECCIÓN I: TEMA DEL MES |
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Tema I-5: Profesión en la OFS: Don y Compromiso Fr. Felice Cangelosi, OFMCap, (n. 4-6) Resumen y comentarios: Ewald Kreuzer, SFO n. 4. La acción de la Iglesia-Fraternidad celebrante se expresa específicamente en una multiplicidad de ministerios: (1) los candidatos, (2) el ministro de la Fraternidad, (3) el presbítero. Los candidatos bautizados (y confirmados) que celebran el acto de la profesión se comprometen a vivir una vida evangélica. La acción de la Iglesia se hace visible concretamente en la presencia del ministro de la Fraternidad: “La Profesión la recibe el Ministro de la Fraternidad local o un delegado suyo, en nombre de la Iglesia y de la OFS” (Const, 42,3) “La Iglesia acepta el compromiso y la profesión de aquellos que acceden a la vida y Regla de la Orden Franciscana Seglar por medio del sacerdote y por el Ministro que representa a la Fraternidad” (Ritual, 9). El presbítero que preside la celebración es un testigo, que avala y manifiesta la presencia y la acción de la Iglesia; un garante, que asegura a la Iglesia la conveniencia del candidato; el que ratifica o confirma la promesa en el nombre de la Iglesia. En las acciones litúrgico-sacramentarias se subraya la realidad de la Ecclesia Mater, legítimamente preocupada por la suerte de sus hijos. De allí tienen su origen y su justificación los escrutinios o las preguntas dirigidas a los padres antes del Bautismo, a los confirmandos, a los que van a ser ordenados, a los novios antes de pronunciar su consentimiento matrimonial, a los que van a emitir los votos religiosos o declaran su intención de vivir en castidad. Lo mismo se aplica a quienes quieren hacer su Profesión en la Orden Franciscana Seglar. n. 5. En la acción litúrgica de la Profesión en la Orden Franciscana Seglar se invoca al Espíritu Santo, así como se le invoca en la celebración de la Eucaristía y de los demás Sacramentos, en la Profesión religiosa, en la Consagración de las Vírgenes, etc. En cada celebración litúrgica, y por ello también en la celebración de la Profesión, el Espíritu viene cuando es invocado, se hace presente, actúa y transforma. ¿Estamos conscientes que la Profesión toma la forma de un Pentecostés? Es el Espíritu Santo quien consagra y transforma a aquellos quienes hacen la promesa de vivir la vida evangélica en la Orden Franciscana Seglar. n. 6. Celebrar la Profesión dentro de la Eucaristía expresa la intrínseca dimensión de oblación y sacrificio de la Profesión de vida evangélica en la Orden Franciscana Seglar. En la Profesión, manifestada ante la Fraternidad y la Iglesia, se manifiesta la verdadera naturaleza de los candidatos como sacerdotes y victimas. Ellos, haciendo su compromiso de vida evangélica, dan su entera disponibilidad a Dios y ponen su propio cuerpo (persona) sobre el altar del sacrificio de Cristo como víctima santa, agradable a Dios. Se hace visible en todo esto la íntima relación entre la Profesión y la Eucaristía, en la que se hacen presentes simultáneamente y sacramentalmente tanto el sacrificio que Cristo- sacerdote hace de sí mismo al Padre, como el sacrificio que los neo-profesos hacen de sí al Padre Preguntas para la reflexión en fraternidad: 1. ¿De qué manera el Ministro de la Fraternidad ejerce un verdadero y propio ministerio litúrgico en la celebración de la Profesión? 2. ¿Cuál es la “función” del Espíritu Santo en la celebración de la Profesión? 3. ¿Por que existe una relación estrecha entre la Profesión y la Eucaristía? |
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SECCIÓN II: MENSAJE ESPIRITUAL |
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Tema V: El fuego de Pentecostés: Don del Espíritu y Profesión en la OFS Fr. Amando Trujillo Cano, TOR Durante las últimas décadas, muchas comunidades de la Iglesia han celebrado la fiesta de Pentecostés con una renovada atención. Esto es debido en parte a la renovación litúrgica promovida por el Concilio Vaticano II que incluyó la introducción de la Vigilia para esta solemnidad. Movidos por el Espíritu Santo, algunos movimientos y grupos de la Iglesia, buscando profundizar en la experiencia del Abogado prometido por Jesús a sus discípulos (Jn 14,16), también esto ha contribuido a esta renovación. Igualmente hemos de recordar que el Espíritu Santo jugó un papel central en la conversión y en la vida evangélica de San Francisco y ha estado claramente presente en la tradición franciscana. A través de la historia de la Iglesia, el Espíritu de Dios ha promovido la renovación de la vida Cristiana en formas heroicas y sorprendentes. Sería bueno preguntarnos cómo está llamando el Espíritu Santo a los hermanos y hermanas de la OFS alrededor del mundo a renovar la vida evangélica que han profesado vivir en fraternidad. Los Hechos de los Apóstoles pueden ser considerados como el “Libro del Espíritu Santo” porque muestra cómo la Iglesia de los primeros tiempos es guiada e iluminada por el Espíritu Santo. En este libro, el día de Pentecostés (2, 1-11) es presentado como un momento de cumplimiento. De acuerdo al Evangelio de Lucas, Jesús había dicho: “Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo!” (12, 49). Los Hechos de los Apóstoles describen la presencia del Espíritu Santo como una manifestación perceptible de la intervención de Dios en el mundo, usando elementos tomados de la tradición bíblica: ruido, viento, fuego, etc. En esta narración el fuego del Espíritu Santo vino a descansar en cada uno de los discípulos, quemando sus miedos y dándoles poder desde dentro para anunciar la resurrección de Jesús. En aquel día la Iglesia fue lanzada hacia su misión universal de invitar a todas los pueblos a la fe en Cristo Jesús y restaurar la unidad en la familia humana. Ante esta intervención de Dios, todos estaban sorprendidos y asombrados. Cuando consideramos el crecimiento y la expansión que la OFS ha tenido a través de los siglos y su actual presencia en 111 naciones alrededor del mundo, también nosotros podemos estar sorprendidos y asombrados por la acción del Espíritu Santo que llama a tantos hombres y mujeres a vivir el carisma de San Francisco en el estado seglar. Es verdad que este crecimiento y esta presencia no han excluido limitaciones ni fracasos, pero es sorprendente ver que hermanos y hermanas de muchas lenguas, culturas y razas han sido llamados para formar parte de esta fraternidad internacional. El Espíritu hace posible que la Iglesia esté presente en todos los países y la OFS es una parte peculiar de esta presencia. Todos los miembros de la Orden comparten el mismo legado y misión evangélicos que deben ser actualizados en los más diversos contextos y culturas. Como en la Iglesia toda, en la Orden, hay una gran variedad de dones y ministerios y todos pertenecen al mismo cuerpo; cada hermano y hermana entra en esta familia a través de la profesión y está llamado a participar activamente y a contribuir a la vida y a la misión de la fraternidad. En este contexto recordemos lo que las Constituciones de la OFS dicen en relación al papel del Espíritu Santo en la vida de los franciscanos seglares: Conscientes de que el Espíritu Santo es la fuente de su vocación, el animador de la vida fraterna y de la misión, los francisanos seglares intenten imitar la fidelidad de Francisco a sus inspiraciones y escuchen la exhortación del Santo a desear sobre todas las cosas “el Espíritu del Señor y su santa operación” (11). Si todos los franciscanos seglares se dejan ser conducidos por el Espíritu Santo con mayor fidelidad –así como han de hacerlo también toda la familia franciscana y la Iglesia- el potencial para renovar la Orden a todos los niveles y la sociedad en la cual vivimos es inimaginable. Hagamos nuestra la invocación del salmo responsorial de la litúrgica Eucarística de Pentecostés: ¡Señor, envía tu Espíritu y renueva la faz de la tierra! Preguntas para la reflexión y la discusión en fraternidad 1. ¿Cuáles son los signos de la acción Espíritu Santo en medio de mi fraternidad? 2. ¿Qué áreas de mi vida personal y de mi fraternidad necesitan ser renovadas por el Espíritu Santo? |
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SECCION III: DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA |
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Block II: Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia – Part 2 de 9: La dignidad de la persona humana. Fr. Amando Trujillo Cano, TOR El hombre, comprendido en su realidad histórica concreta, representa el corazón y el alma de la enseñanza social católica. Toda la doctrina social se desarrolla, en efecto, a partir del principio que afirma la inviolable dignidad de la persona humana. Mediante las múltiples expresiones de esta conciencia, la Iglesia buscado ha, ante todo, tutelar la dignidad humana frente a todo intento de proponer imágenes reductivas y distorsionadas; y además, ha denunciado repetidamente sus muchas violaciones. La historia demuestra que en la trama de las relaciones sociales emergen algunas de las más amplias capacidades de elevación del hombre, pero también allí se anidan los más execrables atropellos de su dignidad (107). El Compendio trata directamente con el tema de la vida humana como un don valiosísimo y fundamental de Dios en el capítulo tres, intitulado: La persona humana y los derechos humanos. Ahora presentaremos algunos aspectos de los primeros tres subtítulos de este Capítulo: I. Doctrina Social y principio personalista; II. La persona humana como la “Imago Dei”, y III, Los muchos aspectos de la persona humana. Dejaremos el tema de los Derechos Humanos (subtitulo IV) para un momento posterior de modo que le dediquemos el suficiente espacio una vez que hayamos terminado de presentar los ochos principios. La Iglesia ve en los hombres y mujeres, en cada persona, la imagen viva del mismo Dios vivo [...] En Cristo el Señor, la Iglesia indica y lucha por ser la primera en embarcarse en el camino de la persona humana, y ella invita a toda las gentes a reconocer en cada uno –cercano o lejano, conocido o desconocido, y por encima de todo en los pobre y en los que sufren- a un hermano o hermana, “por quienes murió Cristo” (105) . Toda la vida social es expresión de su inconfundible protagonista: la persona humana […] “lejos de ser un objeto y un elemento puramente pasivo de la vida social “la persona humana“ es, por el contrario, y debe ser y permanecer, su sujeto, su fundamento y su fin”. El origen de la vida social se encuentra por lo tanto en la persona humana, y la sociedad no puede renunciar a reconocerlo como sujeto activo y responsable, y a él deben estar finalizadas todas las expresiones de la sociedad. (106). …La persona humana es un ser personal creado por Dios para la relación con Él, que sólo en esta relación puede vivir y expresarse, y que tiende naturalmente hacia Él. (109). La relación entre Dios y el hombre se refleja en la dimensión relacional y social de la naturaleza humana. El hombre, en efecto, no es un ser solitario, sino “es un ser social, y sin relacionarse con los demás, el no puede vivir ni desarrollar su potencial”… (110). El hombre y la mujer tienen la misma dignidad y son de igual valor, no sólo porque ambos, en su diversidad, son imagen de Dios, sino, más profundamente aún, porque el dinamismo de reciprocidad que anima el « nosotros » de la pareja humana es imagen de Dios… (111). El hombre y la mujer están en relación con los demás ante todo como custodios de sus vidas… (112). La admirable visión de la creación del hombre por parte de Dios es inseparable del dramático cuadro del pecado de los orígenes… (115). En la raíz de las laceraciones personales y sociales, que ofenden en modo diverso el valor y la dignidad de la persona humana, se halla una herida en lo íntimo del hombre (116). El misterio del pecado comporta una doble herida, la que el pecador abre en su propio flanco y en su relación con el prójimo. Por ello se puede hablar de pecado personal y social… (117). El realismo cristiano ve los abismos del pecado, pero lo hace a la luz de la esperanza, más grande de todo mal, donada por la acción redentora de Jesucristo, que ha destruido el pecado y la muerte… (121)… La doctrina social se hace cargo de las diferentes dimensiones del misterio del hombre, que exige ser considerado « en la plena verdad de su existencia, de su ser personal y a la vez de su ser comunitario y social »,237 con una atención específica, de modo que le pueda consentir la valoración más exacta (126). Preguntas para una reflexión y discusión en fraternidad 1. ¿Cuáles son los pecados sociales que atacan la dignidad de los hombres y las mujeres donde tú vives? 2. ¿Cómo pueden los franciscanos seglares participar en los esfuerzos de la Iglesia por “tutelar la dignidad humana frente a todo intento de proponer imágenes reductivas y distorsionadas? |
| Actualizado ( Viernes, 28 de Mayo de 2010 18:15 ) |
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