La Humildad: La virtud que nos da el gozo de una paz inalterable PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Miércoles, 24 de Junio de 2009 08:25

LA HUMILDAD, que nos inclina a cohibir o MODERAR el apetito de grandezas...

(Tomado de "Las Virtudes Cristianas", del Dr. Benjamín Martín Sánchez. Apostolado Mariano. Sevilla, España)

 Una de las virtudes más fundamentales y que se deriva de la templanza es LA HUMILDAD, que nos inclina a cohibir o MODERAR el apetito de grandezas, o sea, "el apetito desordenado de la propia excelencia" (y ésta es precisamente la definición de la soberbia, vicio contrario a la humildad).

 - - - La humildad y la fe son virtudes "fundamentales". La fe es fundamento positivo de todas las virtudes, y la humildad es fundamento de todo el edificio espiritual, en el sentido de que "remueve los obstáculos" para recibir el influjo de la gracia, que sería imposible sin ella, pues, como dice la Escritura: "Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes" (Santiago 4,6).

- - - ¿Qué es la humildad? Una definición precisa es la de Balmes: "Humildad es el conocimiento claro de lo que somos sin añadir ni quitar nada". Y Santa Teresa lo dice así: "Humildad es andar en la verdad", y la verdad es que no tenemos nada de bueno que no hayamos recibido de Dios.

- - - El verdadero humilde es, pues, el que se reconoce hechura de Dios y que todo cuanto tiene de inteligencia, de hermosura, de dignidad de hijo de Dios... lo ha recibido de Él y a Él lo refiere. "¿Qué tienes que no hayas recibido de Dios? Y si lo recibiste, ¿de qué te glorías como si no lo hubieras recibido? (1 Corintios 4,7).

- - - En el hombre, dice Santo Tomás de Aquino, se pueden considerar dos cosas: lo que tiene de Dios y lo que tiene de sí mismo. De sí mismo tiene cuanto significa imperfección o defecto, ya que esto, es evidente, no puede provenir de Dios. De Dios, en cambio, tiene cuanto se refiere a bondad y perfección, ya que toda bondad o perfección creada es participación de la divina e increada.

- - - En consecuencia: La verdadera humildad no es más que el exacto conocimiento de Dios y de uno mismo. San Agustín dice: "Toda tu humildad consiste en que te conozcas a ti mismo... Que os conozca, Señor, y me conozca. Que conozca a Dios para amarle, y me conozca a mi para despreciarme".

- - - San Alfonso María de Ligorio dijo: "Separemos lo que nos pertenece de lo que pertence a Dios. De nosotros no tenemos mas que miseria y pecado. En efecto, ¿qué somos sino un poco de polvo manchado de iniquidades? y ¿aún nos podremos enorgullecer? "¿De que se envanecerá (el que es) polvo y ceniza?" (Eclesiástico 10,9).

- - - Siendo la humildad "andar en la verdad", la verdad es que no tenemos nada. Yo no puedo compararme con otros, porque todos somos átomos de la nada: "Todas las naciones de la tierra son como una gota de agua... como un polvillo en la balanza..." (Isaías 40, 25-28) Y si esto es el mundo delante de Dios, ¿qué seré yo?

- - - Muchos tienen la apariencia de la humildad, pero no la virtud (San Ambrosio). Una religiosa sin humildad no es religiosa mas que de nombre... La paz no puede habitar mas que en los corazones humildes y desprendidos de todo... sin la mortificación y la humildad no hay santidad alguna (Santa María S. Barac).

- - - Los verdaderos humildes han de seguir a Cristo pobre, humilde y cargado con la cruz para merecer luego ser compañeros de gloria (Lg. 41) La humildad perfectísima es una actitud habitual de imitar a Jesucristo hasta en lo más costoso, como es vivir abrazado a la cruz. Este es el lenguaje de los santos: "Padecer o morir" (Santa Teresa); "padecer y ser despreciado por ti" (San Juan de la Cruz).

- - - No hay humildad sin mansedumbre y olvido de sí. La humildad es la virtud de las almas grandes. Si tuvieramos un sólo átomo de humildad, soportaríamos gozosos las contrariedades, los olvidos y cualquiera otra falta ¿Acaso no tienen los demás que soportar las nuestras?... Que nos pospongan a los demás, que nos olviden y hasta nos desprecien... digamos esta sola palabra: "Lo hemos merecido" (Santa María S. Barac).

- - - El que se conoce bien tiene humildes sentimientos de sí mismo, y no se alegra de las alabanzas de los hombres, no se cree mejor que los demás... el humilde goza de una paz inalterable; en cambio, la emulación y la ira anidan a menudo en el corazón del soberbio (Tomás de Kempis).

- - - La humildad no consiste en palabras humildes, dichas sin sentir lo que ellas expresan, ni en un exterior modesto, que oculta una alma que se estima y quiere captarse la estimación de los demás... "Conócete a ti mismo" El muy conocido desea estar incógnito, y el desconocido está triste de ser desconocido.

- - - El humilde busca la gloria de Dios en todo, elogia las obras de los demás y las suyas las tiene en poco o nada y no habla de sí mismo ni para bien ni para mal.

- - - El humilde prefiere la compañía de los pobres y de los ignorantes. No se irrita por una descortesía, ni se enoja por cualquier afrenta. A nadie considera inferior a él. Le gusta pasar desapercibido y no hace nada por ser visto o aplaudido... y acepta agradecido la corrección.

- - - ¿Qué es la humildad? Hacer bien al que te hace mal. Y si el hombre no llega a tanto, ¿qué hará? Huya, y escoja el silencio. Tu humildad es el silencio... ¿Cómo puede el hombre alcanzar la humildad? Considerando solamente sus maldades y no las de los otros... La humildad es la perfección del hombre. Sé humilde para aprender (P. del Yermo).

- - - Cuanto más se acerca el hombre a Dios tanto más pecador se ve. No es gran cosa estar pensando en Dios; lo grande es verte debajo de todas las criaturas. - - - El que quiera que Dios se sirva de él para las cosas grandes procure ser el más humilde de todos... Si quieres ser santo, sé humilde; si quieres ser más santo, se más humilde; si quieres ser muy santo, se muy humilde (San José de Calasanz).

- - - No hay perfección sin humildad, y tendremos tantos grados de perfección cuantos tengamos de humildad (Santa Juana F. de Chantal).

- - - Humildad es una cosa. Hipocresía es otra totalmente distinta.. hay mucha más humildad en aceptarnos que en reprocharnos.

- - - El verdadero humilde no desprecia a ninguno, aunque sea gran pecador, porque sabe que aquel puede arrepentirse y ser santo, y que él puede caer y condenarse.

- - - El vestido de las virtudes es la humildad, si se lo quitas, desaparecerán todas. La humildad es la señal más fija de predilección (San Gregorio Magno). - - - Aunque practicases ya la oración, ya el ayuno, ya la misericrodia, o la pobreza o cualquiera otra virtud sin humildad, todo se perdería y sería inútil (San Juan Crisóstomo).

- - - Nunca intentes lucirte, pero intenta siempre dar luz.

- - - La humildad es el fundamento de la misma fe, porque el que no es humilde, vacila y pierde la fe (Santo Tomás de Aquino). La soberbia hace su propia voluntad, la humildad hace la voluntad de Dios.

- - - La humildad es sincera, tiene horror a las excusas, a la hipocresía, a la mentira, a los pretextos... el alma humilde no finge en sí misma males y miserias que no tiene, ni dice cosas que no siente. Para ella lo que es, es; lo que no es, no es.

- - - Estando en gracia, todos podemos decir que somos santos; pero hay que saberlo decir, como enseña San Agustín: "Si dices que eres santo por ti mismo, eres soberbio; por otra parte, si tu crees en Cristo y eres miembro suyo, si dices que no eres santo, eres ingrato. Dí, pues, a tu Dios: soy santo porque me santificaste; porque recibí y no porque tuviera; porque tú me diste, no por merecerlo yo".

- - - El que bien se conoce tiénese por vil y no se deleita en alabanzas humanas (Tomás de Kempis).

 

La Espiritualidad Franciscana "Movimiento" de Minoridad

1.- Una palabra nueva: "Minoridad"

Anda de moda entre los Franciscanos la palabra minoridad. Gramaticalmente proviene del comparativo latino minor, que en nuestra lengua significa menor. Minoridad, entonces, es sinónimo de humildad, de pequeñez, de sumisión, de servicio. Se opone a poder, a prestigio, a apariencia, a relumbre.

Tratando de precisar lo que entendemos por minoridad dentro de nuestra orden, tenemos que decir que es una disposición interior que nos exige aceptarnos como somos y nos hace considerar a los demás como superiores o más dignos, de acuerdo al ejemplo de Jesucristo que no vino a ser servido sino a servir. Minoridad es el arte de pasar desapercibidos.

Estamos de acuerdo a todos en admitir que la minoridad, vivida y enseñada por nuestro Padre San Francisco, es uno de los tesoros más preciados de su espiritualidad.

 Por eso quiso que sus frailes se llamaran Hermanos Menores y los superiores de la Orden Ministros o Servidores conforme a las enseñanzas del Santo Evangelio.

La vivencia profunda de la minoridad por parte de los Franciscanos, está destinada a ser como una levadura en este mundo tan lleno de publicidad y competencia en que nos tocó vivir.

2.- Ejemplo de Jesucristo fundamento de la minoridad.

San Francisco se comprometió a imitar en todo la vida de Jesucristo, el hijo de Dios hecho hombre. Lo imitó, sobre todo, en la minoridad o humildad.

 El verbo de Dios se humilló no solamente haciéndose hombre para cumplir la misión que le encomendó el Padre de redimir al género humano, sino que permitió ser injuriado y despreciado como el último de los hombres.

Cristo dejó las riquezas de la gloria celestial y vivió en la tierra de limosna, como pordiosero.

En su vida terrena, Cristo se complació en vivir con la gente humilde y despreciable; con los pobres y abandonados.

En la Carta al Capítulo general, San francisco no se cansa de admirar la humildad de nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía. Su admiración llegaba al arrebato cuando se ponía a considerar "la extraordinaria condescendencia que el Señor del universo, Dios e Hijo de Dios, de tal manera se humilla, que por nuestra salud se esconde bajo una pequeña forma de pan". Más adelante, en esta misma Carta, así escribe: "¡Oh sublime humildad! ¡Oh sublimidad humilde!... mirad, hermanos, la humildad de Dios y derramad vuestros corazones ante su divino acatamiento, humillaos para que vosotros seáis ensalzados por Él".

Esta es, pues, la razón suprema de nuestra minoridad: Cristo que se ha dignado abajarse y tomar el último puesto para poder servirnos a todos.

3.- Aspectos principales de la minoridad.

A) Reconocimiento delante de Dios

La verdadera minoridad se demuestra primeramente por un sentimiento profundo de humildad delante de Dios, el Señor Altísimo. Con razón, llegó a decir san Francisco que "cuanto es el hombre delante de Dios, tanto es y nada más". Delante de Dios, todos nos debemos reputar+ viles y despreciables a causa de nuestros pecados.

 En nuestro obrar no debemos de buscar alabanza y la aprobación de los hombres sino la misericordia de Dios. Hay que darle gracias a Dios y rendirle gloria siempre y en todo tiempo. En última instancia, minoridad delante de Dios, significa, sentirse instrumentos de la bondad divina.

B) Aceptarnos como somos

La minoridad no es una actitud o disposición artificial de humillación, sino la apreciación justa y objetiva de lo bueno y lo malo que hay en nosotros. Al verdadero menor, que sabe justipreciarse en lo que es y en lo que hace, lo mismo le da el ser engrandecido o ensalzado por los hombres que ser juzgado por vil o despreciable. la minoridad exige saber tomar el lugar que corresponde y saber comportarse con naturalidad.

C) Vivir con gente humilde y despreciable

La minoridad también pide, como dice San Francisco en la regla no bulada: "Alegrarse de tratar con personas viles y despreciables, pobres y débiles, enfermos y leprosos, y con los mendigos de los caminos". Nos pide también, no juzgar a los que se visten lujosamente y comen con abundancia, sino más bien juzgarnos y despreciarnos a nosotros mismos.

D) No buscar cargos u oficios

Se oponen a la minoridad cualesquier superioridad o precedencia. Los oficios que admitió San Francisco dentro de la fraternidad (Ministro, Custodio, Guardián), denotan humildad y servicio.

Al Cardenal Hugolino que manifestó un día la intención de escoger obispos de entre los religiosos humildemente le contestó San Francisco: "Precisamente mis frailes se llaman menores para que nunca presuman elevarse alas cosas mayores. Si queréis, pues, que hagan  fruto abundante en la Iglesia de Dios, dejadlos y conservadlos en el estado de su propia vocación, y no permitáis en modo alguno que sean promovidos a las honrosas prelacías de la Iglesia".

CUESTIONARIO

1.- ¿Qué se entiende por minoridad?
2.- ¿Cuál es el fundamento de la minoridad franciscana?
3.- Enumere y explique dos aspectos de la minoridad franciscana.

Tomado de:
Espiritualidad de San Francisco de Asís
Manual para Laicos Franciscanos
Padre Cornelio Moya OFM
Zapopan, Jalisco
1977

 

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